Gyula Halász, adoptó como seudónimo el nombre de Brassaï, en referencia al lugar de su nacimiento: Brassó, Hungría (hoy perteneciente a Rumanía).
Fotógrafo autodidacta, vivió en París desde niño. Tras participar en la Primera Guerra Mundial, alistado en la caballería austro-húngara, se establecerá definitivamente en París. En esa ciudad entró en contacto con el mundo de la vanguardia de los años 20, ambiente que quedó reflejado en sus imágenes. Son muy conocidas las instantáneas de Picasso trabajando en sus obras. Precisamente de su relación con el malagueño da cuenta en su libro Conversaciones con Picasso, obra que aporta un interesante acercamiento al discurso teórico del pintor. Brassaï fotografió a muchos artistas del momento, especialmente en sus estudios, trabajando, lo que supone un interesantísimo testimonio gráfico.
Sus imágenes, algunas de ellas verdaderos iconos de la historia de la fotografía como "Lovers in a Bistro" (1932-33), poseen una iluminación muy contrastada, y junto con sus encuadres permiten relacionar su obra con la vanguardia artística del momento, encontrando conexiones con el expresionismo, especialmente en sus fotografías del París nocturno (tema de su primer libro de fotografías, publicado en 1933).Brassaï capta la esencia de la ciudad de una manera muy personal, propia de quien se definía como un ser noctámbulo, que vivía de noche y se acostaba al amanecer. No es la visión ideal, romántica, que se tiene de la ciudad del Sena, sino una visión desde dentro, desde las entrañas de una ciudad fotografiada por quien la conoce bien, una ciudad alejada de la que aparece en las guías turísticas, y que sin embargo es "La ciudad", la auténtica. Sus imágenes son pura poesía visual, con una capacidad narrativa enorme, ante las que el espectador no queda indiferente e intenta penetrar en la escena, al mismo tiempo que ésta entra en él.
Brassaï desarrolló su propio estilo, mejorando su técnica a base de práctica. Se dice que medía las exposiciones de sus fotografías con cigarrillos: el barato Gauloises para las exposiciones cortas de zonas muy iluminadas (esta marca se consumía rápidamente) y otras marcas, de más lenta combustión, para zonas más oscuras. A pesar de la sencillez de sus métodos, Brassaï es el maestro de la fotografía nocturna.
Categoría: Fotografía
Ruso, nacido en 1891, Alexander Rodchenko militó en la abstracción a partir de 1915, en la línea del suprematismo de Malevich y la obra de Tatlin. Vinculado a la pintura fundamentalmente, abandonó esta en 1921 cuando se unió al grupo Productivista, cuya máxima era el acercamiento del arte a la vida cotidiana. Se dedicó entonces a múltiples facetas del diseño: posters, libros, carteles cinematográficos. Trabajó, entre otros, con el cineasta Dziga Vertov, en el año 1922.
El fotomontaje dadaista le impresionó y comenzó su acercamiento a la fotografía. Sus primeros trabajos son montajes con fotografías ajenas, si bien a partir de 1924 comienza a tomar sus propias imágenes. En esta época se relaciona con los constructivistas, especialmente con el poeta Mayakovski.
Abandonó la fotografía en 1942, dedicándose en la década de los 40 a realizar composiciones pictóricas dentro de la corriente del expresionismo abstracto.
Falleció en Moscú en 1956.
Para Rodchenko, la fotografía es el medio artístico por excelencia, y esta recoje la actividad del ojo humano, ya que se pueden tomar fotografías en cualquier posición. Así, muchas de las imágenes de Rodchenko nos muestran puntos de vista insólitos en la fotografía tradicional. Encontramos picados y contrapicados extremos, aparentemente muy forzados y sin embargo posibles. Cualquier punto de vista que se pueda adoptar, es fotografíado por Rodchenko. Al igual que el Cubismo rompió con la perspectiva tradicional, los encuadres de Rodchenko rompen con la fotografía frontal tradicional, algo que en el cine ruso ocurre también de manera muy especial.
Sus retratos poseen una gran fuerza. De rostros cercanos como su madre, su esposa Stepanova o amigos como Mayakovski, Rodchenko pasará a fotografíar a pioneros, obreros, deportistas, paseantes anónimos, representantes del Estado, en una vinculación política de su arte. No olvidemos que Rodchenko ocupó el puesto de director del Departamento de Museos desde 1920, desde el cual emprendió la reforma de escuelas de arte y museos por mandato del gobierno bolchevique.
Sus fotografías arquitectónicas y urbanas muestran una predilección por la línea recta y las composiciones geométricas muy cercanas a la estética constructivista. En este sentido, sus montajes y carteles se fundamentan también en el uso de las rectas y los colores planos, estética propia del momento. Destacamos que el montaje fue uno de los recursos artísticos más desarrollados en la antigua URSS, desde el fotomontaje como experimento y de raiz dadaista, hasta el montaje intelectual que encontró un perfecto espacio para su desarrollo en el cinematógrafo (Eisenstein era un gran artista del montaje intelectual), pasando por el montaje con fines políticos, y no nos referimos tan sólo al montaje publicitario o propagandístico, sino a ese que hacía que por ejemplo Trostki desapareciera de ciertas fotografías en la época de Stalin.
Nota: las imágenes son (c) Estate of Alexander Rodchenko. VAGA
Uno de los fotógrafos que más me interesa es Nobuyoshi Araki. Japonés, nacido en 1940, Araki emplea como temas principales en su obra los paisajes urbanos, la naturaleza y las mujeres.
Sus vistas de ciudad transmiten cierta soledad, chocante al tratarse de imágenes grandes urbes. A Araki no le interesa fotografiarlo todo. Le gusta Tokyo, y en especial Shinjuku y otros rincones que le son familiares. Para él la fotografía es como una "introducción", un acercamiento a aquello que tiene que ver con él. A cada uno le marca aquello que le rodea durante su vida.
Sus trabajos sobre flores, en planos muy cercanos, planos detalle, muestran la riqueza de color de la naturaleza, en fotografías muy sugerentes, cargadas de sensualidad. Estas fotografías son muy personales, pues a Araki le gustan mucho las flores y siente que sus fotografías pueden acercarlas al espectador, transmitir las mismas sensaciones que le llevaron a él a tomar esa fotografía.
Su fotografía de mujeres es la vertiente de su trabajo más conocida, sin nunguna duda. A Araki siempre le interesó el sexo femenino y en este sentido, sus desnudos tienen mucho que ver con su fotografía de flores: transmitir sensaciones. Se ha querido ver en su trabajo una continuidad del género del shunga, género erótico, muy repetido en las imágenes del ukiyo-e, la xilografía japonesa que tanto éxito alcanzó en el mundo occidental al convertirse en fuente de inspiración para las vanguardias.
En estas imágenes, Araki se adentra en el terreno del erotismo, tabú en muchos aspectos, especialmente en la cultura japonesa. Araki recorre los barrios licenciosos y actúa como un reportero, convirtiendo al espectador no en un voyeur sino más bien haciendo que forme parte de la escena, donde no prima el carácter sexual, sino más bien la reflexión sobre diversos aspectos y sobre todo la estética. Una estética, la de Araki, muy japonesa, lo que puede hacer que el espectador occidental no empatice rápidamente con su trabajo. Así, encontramos imágenes de kinbaku, técnica japonesa consistente en atar con fuerza y de las maneras más sorprendentes el cuerpo de la mujer, algo así como el bondage a la japonesa, una de las fantasías sexuales más niponas.
Si algo tienen en común todas sus fotografías es la reflexión constante sobre la vida y la muerte. Como dice el propio Araki, "La fotografía es amor y muerte, ese será mi epitafio".
Araki expuso en Madrid a comienzos de 2004 y ha estado presente en ARCO a través de diversas galerías. Sin embargo aún es casi un desconocido en España, a pesar de ser el fotógrafo japonés más conocido fuera de su país, y aún uno de los fotógrafos contemporáneos más importantes.
Por último, incluyo un par de enlaces: el primero a la web de Araki, y el segundo correspondiente a una entrevista.
(nota: todas las fotografías son (C) de Nobuyoshi Araki)
