Los pasados días 2 y 4 de noviembre se realizaron sendas subastas que llamaron la atención, entre otras cosas por incluir obras de Pablo Picasso, algo poco habitual. Precisamente por ello dicha subastas despertaron el interés de numerosos coleccionistas, que entablaron una verdadera lucha por hacerse con las obras.
La primera de las subastas, tuvo lugar en Nueva York. Allí se remató un dibujo, boceto para Las Señoritas de Avignon, en 13,7 millones de dólares, cuando el precio estaba estimado entre 3 y 4 millones de dólares. La obra, fechada en 1907, pertenecía a la colección de los nietos de Henry Ford y fue adquirida por Heinz Berggruen, marchante alemán cuya familia es la propietaria del museo Berggruen.
Por otro lado, en Estocolmo, se remató en 4,5 millones de coronas (560.000 dólares) un óleo sobre lienzo del período cubista, fechada en 1920. El precio de salida fue de 2 millones de coronas. La obra no es nueva en el comercio (fue subastada anteriormente en Basilea, Suiza, en 1960) y ha sido adquirida por un coleccionista privado.
Estas subastas y los precios en que se remataron las obras demuestran el gran interés por Picasso, la mayor parte de cuya producción artística se encuentra en museos, de ahí que fuera una oportunidad única de intentar hacerse con una obra del malagueño.

(ilustra este artículo el retrato de Picasso realizado por Doisneau).