Acabo de regresar del cine. Hace mucho que no veía una película en una sala comercial. Y la verdad, esta no me ha entusiasmado demasiado. Isabel Coixet me emocionó con Cosas que nunca te dije, pero esta vez no ha logrado engancharme. Las pegas que veo al film son las siguientes:
- Ese movimiento de cámara estilo Dogma, es cierto que acerca la narración al espectador, es más directo que el plano estático, pero cansa un poco, sobre todo porque no es Dogma.
- El protagonismo dado a la música, con una buena banda sonora, recuerda a Wong Kar Wai.
- Ese ritmo lento, cansino, de película japonesa de los 50, hace que la película resulte larga y pesada.
- El aire a Ken Loach y el realismo social, cansa.
- Por cierto, la película tiene un mal doblaje.
- Los personajes secundarios son magníficos (el personal de la planta, las viejecitas del autobús discutiendo sobre Van Damme y Vin Diesel), pero poco explotados, como ese magnífico Javier Cámara.

La película impacta por el episodio personal de la chica protagonita, pero por lo demás, resulta convencional en lo que a la historia de amor se refiere. Original es el escenario, que podría haberse explotado más tanto en lo claustrofóbico y laberíntico, como en la idea de alejamiento del mundo real (razón por la que parece que todos están ahí). La historia que desencadena el accidente apenas se entrevé. Es cierto que se trata de algo intelectual, que hay que vislumbrar entre la narración, pero al final resulta incluso un elemento falto de sorpresa.

También me pareció que la película está mal cortada y mal empalmada. No se si será cuestión de la cinta que yo vi o será algo generalizado, pero los cambios de secuencia y los cortes, eran demasiado bruscos, como en una película antigua cortada y empalmada mil veces.

No se, tal vez se trata de que simplemente no tenía un buen día o que cada vez uno selecciona más lo que quiere ver y se vuelve demasiado quejica, el caso es que la película me resultó aburrida. Y lo siento, porque creo que Isabel Coixet es un valor importantísimo en el cine español. Su anuncio para la 50 Semana Internacional de Cine de Valladolid fue sencillamente sublime, emocionante... Y eso que al sr. Toyama ya no le emociona prácticamente nada.