Uno de los fotógrafos que más me interesa es Nobuyoshi Araki. Japonés, nacido en 1940, Araki emplea como temas principales en su obra los paisajes urbanos, la naturaleza y las mujeres.
Sus vistas de ciudad transmiten cierta soledad, chocante al tratarse de imágenes grandes urbes. A Araki no le interesa fotografiarlo todo. Le gusta Tokyo, y en especial Shinjuku y otros rincones que le son familiares. Para él la fotografía es como una "introducción", un acercamiento a aquello que tiene que ver con él. A cada uno le marca aquello que le rodea durante su vida.
Sus trabajos sobre flores, en planos muy cercanos, planos detalle, muestran la riqueza de color de la naturaleza, en fotografías muy sugerentes, cargadas de sensualidad. Estas fotografías son muy personales, pues a Araki le gustan mucho las flores y siente que sus fotografías pueden acercarlas al espectador, transmitir las mismas sensaciones que le llevaron a él a tomar esa fotografía.
Su fotografía de mujeres es la vertiente de su trabajo más conocida, sin nunguna duda. A Araki siempre le interesó el sexo femenino y en este sentido, sus desnudos tienen mucho que ver con su fotografía de flores: transmitir sensaciones. Se ha querido ver en su trabajo una continuidad del género del shunga, género erótico, muy repetido en las imágenes del ukiyo-e, la xilografía japonesa que tanto éxito alcanzó en el mundo occidental al convertirse en fuente de inspiración para las vanguardias.

En estas imágenes, Araki se adentra en el terreno del erotismo, tabú en muchos aspectos, especialmente en la cultura japonesa. Araki recorre los barrios licenciosos y actúa como un reportero, convirtiendo al espectador no en un voyeur sino más bien haciendo que forme parte de la escena, donde no prima el carácter sexual, sino más bien la reflexión sobre diversos aspectos y sobre todo la estética. Una estética, la de Araki, muy japonesa, lo que puede hacer que el espectador occidental no empatice rápidamente con su trabajo. Así, encontramos imágenes de kinbaku, técnica japonesa consistente en atar con fuerza y de las maneras más sorprendentes el cuerpo de la mujer, algo así como el bondage a la japonesa, una de las fantasías sexuales más niponas.
Si algo tienen en común todas sus fotografías es la reflexión constante sobre la vida y la muerte. Como dice el propio Araki, "La fotografía es amor y muerte, ese será mi epitafio".
Araki expuso en Madrid a comienzos de 2004 y ha estado presente en ARCO a través de diversas galerías. Sin embargo aún es casi un desconocido en España, a pesar de ser el fotógrafo japonés más conocido fuera de su país, y aún uno de los fotógrafos contemporáneos más importantes.
Por último, incluyo un par de enlaces: el primero a la web de Araki, y el segundo correspondiente a una entrevista.
(nota: todas las fotografías son (C) de Nobuyoshi Araki)