Ruso, nacido en 1891, Alexander Rodchenko militó en la abstracción a partir de 1915, en la línea del suprematismo de Malevich y la obra de Tatlin. Vinculado a la pintura fundamentalmente, abandonó esta en 1921 cuando se unió al grupo Productivista, cuya máxima era el acercamiento del arte a la vida cotidiana. Se dedicó entonces a múltiples facetas del diseño: posters, libros, carteles cinematográficos. Trabajó, entre otros, con el cineasta Dziga Vertov, en el año 1922.
El fotomontaje dadaista le impresionó y comenzó su acercamiento a la fotografía. Sus primeros trabajos son montajes con fotografías ajenas, si bien a partir de 1924 comienza a tomar sus propias imágenes. En esta época se relaciona con los constructivistas, especialmente con el poeta Mayakovski.
Abandonó la fotografía en 1942, dedicándose en la década de los 40 a realizar composiciones pictóricas dentro de la corriente del expresionismo abstracto.
Falleció en Moscú en 1956.
Para Rodchenko, la fotografía es el medio artístico por excelencia, y esta recoje la actividad del ojo humano, ya que se pueden tomar fotografías en cualquier posición. Así, muchas de las imágenes de Rodchenko nos muestran puntos de vista insólitos en la fotografía tradicional. Encontramos picados y contrapicados extremos, aparentemente muy forzados y sin embargo posibles. Cualquier punto de vista que se pueda adoptar, es fotografíado por Rodchenko. Al igual que el Cubismo rompió con la perspectiva tradicional, los encuadres de Rodchenko rompen con la fotografía frontal tradicional, algo que en el cine ruso ocurre también de manera muy especial.
Sus retratos poseen una gran fuerza. De rostros cercanos como su madre, su esposa Stepanova o amigos como Mayakovski, Rodchenko pasará a fotografíar a pioneros, obreros, deportistas, paseantes anónimos, representantes del Estado, en una vinculación política de su arte. No olvidemos que Rodchenko ocupó el puesto de director del Departamento de Museos desde 1920, desde el cual emprendió la reforma de escuelas de arte y museos por mandato del gobierno bolchevique.
Sus fotografías arquitectónicas y urbanas muestran una predilección por la línea recta y las composiciones geométricas muy cercanas a la estética constructivista. En este sentido, sus montajes y carteles se fundamentan también en el uso de las rectas y los colores planos, estética propia del momento. Destacamos que el montaje fue uno de los recursos artísticos más desarrollados en la antigua URSS, desde el fotomontaje como experimento y de raiz dadaista, hasta el montaje intelectual que encontró un perfecto espacio para su desarrollo en el cinematógrafo (Eisenstein era un gran artista del montaje intelectual), pasando por el montaje con fines políticos, y no nos referimos tan sólo al montaje publicitario o propagandístico, sino a ese que hacía que por ejemplo Trostki desapareciera de ciertas fotografías en la época de Stalin.
Nota: las imágenes son (c) Estate of Alexander Rodchenko. VAGA

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