Ya tenemos ganador. El pasado día 6 de diciembre se falló el premio Turner, el más prestigioso galardón otorgado en el ámbito del arte contemporáneo. El ganador ha sido Simon Starling, quien recibió las 25.000 libras del premio de la Tate Modern Gallery.
Starling es un creador de objetos, a través de los cuales narra sus investigaciones, sus viajes, sus experiencias. Y es que su arte es fundamentalmente narrativo. Starling se ha hecho con el triunfo con la instalación Shedboatshed (Mobile Architecture No 2). Se trata de una cabaña que encontró en la orilla de un río, desmontó para convertir en balsa y navegar, y volvió a montar en forma de instalación artística para la Tate Modern londinense. La obra es un alegato contra la producción masiva, las presiones de la vida moderna y el capitalismo global.

En esta línea se sitúa su producción, como la obra Tabernas Dessert Run, de 2004. Se trata de una instalación formada por una motocicleta y una acuarela. La historia que se esconde detrás es la siguiente: Starling recorrió el desierto de Tabernas, en Andalucía, con esta improvisada moto eléctrica, que tan sólo expulsaba agua. Ese agua fue la utilizada para realizar la acuarela que representa un cactus. Supuestamente la obra clama contra la explotación comercial del paraje natural.
Una vez más, los artistas conservadores, aquellos que se expresan con las técnicas y materiales tradicionales, han sido derrotados.
El autor, tras ser preguntado respecto a qué pretende hacer con el dinero, dijo que pretendía comprar una réplica de una escultura de Henry Moore y arrojarla al lago Ontario, eso si, sin que le consideren un excéntrico...
(Nota: las imágenes son (c) Tate 2005)
(Nota 2: se pueden escuchar los comentarios del propio artista y ver la obra ganadora en este enlace)