Spy, Suso33 y Eduone, forman "Los Reyes del Mambo", un grupo de artistas urbanos bastante interesante. Provenientes del mundo del grafiti de los años 80, han evolucionado hacia las intervenciones urbanas a base de plantillas, pegatinas y otras acciones.
El caso de Spy es, a mi modo de ver, el más interesante, y más relacionado con lo que para mí es realmente el arte urbano actual. Muy conocidas son sus señales urbanas, donde empleando el mismo material, color y soporte que las oficiales, plantea un lenguaje iconográfico que invita a que el espectador reflexione. Sus señales en Madrid o sus pegatinas en ciudades europeas o en el mismísimo Japón, esperan ser descubiertas por el espectador, como ha señalado el propio autor, por casualidad y para su disfrute.
Suso33 es toda una figura en el mundo del graffiti internacional. Su estilo cuenta con una iconografía muy personal, como es esa especie de gota de pintura con un ojo, diseño asociado indisolublemente al autor, y que ha plasmado en muros, coches e incluso una videoconsola. Y es que Suso33 es un artista que ha trabajado para numerosas marcas internacionales y logrado importantes exposiciones, si bien se encuentra más cómodo en la calle, verdadero marco de su arte urbano.

Las propuestas de Eduone se enmarcan en el ámbito de las pintadas más tradicionales, propias de tiempos anteriores, como los 80 y los 90, muy coloristas y atractivas visualmente, pero con menor implicación social, con menos mensaje.
Una visita a su web puede dar una idea de su arte. En ella se recogen desde fotografías de su obra, hasta recortes de prensa con reseñas de sus exposiciones. Incluso hay algunos videos realmente interesantes en cuanto a su realización.
Los Reyes del Mambo son un ejemplo de como el arte urbano puede trascender, puede comunicar, pero al mismo tiempo su vinculación con la publicidad, sus trabajos para grandes multinacionales (como cierta cadena de restaurantes de comida rápida), pueden hacer que se alejen de lo que muchos consideran los ideales el arte callejero. Pero si le ocurre al Banksy..., le puede pasar a cualquiera.