El sr. Toyama: Arco me mata
A pesar de que la feria se ha clausurado hace mucho, permítanme estas pequeñas reflexiones personales un tanto inconexas, que tomando como excusa ARCO se refieren a un fenómeno tan contemporáneo como el arte que allí se exhibe.
Lo de las ferias de arte contemporáneo es tremendo. ARCO es sinónimo de novedad artística en nuestro país. Estar allí es prácticamente obligado si alguien quiere estar en la onda.
A mí esto me agota. Galerías, exposiciones paralelas, países invitados, y entre todo mucho clásico, porque será el escaparate de la práctica artística más moderna, pero nunca faltan ni Picasso, ni Miró, ni Chillida, ni muchos de los grandes nombres de nuestro arte, ya del siglo pasado. Y es que claro, a los otros, a los nuevos talentos, no los conoce nadie, porque estar atento a la evolución del arte actual es muy difícil, dada la celeridad con la que avanza hoy nuestra plástica.
La separación arte-público es cada vez mayor. Sin embargo, la afluencia es también cada vez mayor. Religiosamente se paga la entrada (nada barata) para acceder a un escaparate de expresiones que casi nadie entiende. Y ojo, no digo que haya que entender nada, muchas veces el arte es cuestión de sentir, pero vamos a ver, hay veces que el arte se torna únicamente negocio. La gente va porque cree que debe estar allí, se les cobra la entrada, y a nadie le importa si se transmite, se expresa, se entiende algo.
Porque no me van a negar que a veces es difícil recibir el mensaje que nos envía el artista. Si es que envía alguno, porque a veces no tengo ninguna duda de que muchos "artistas" no dicen absolutamente nada. Bajo el disfraz de lo transgresor, lo innovador, lo nuevo, lo moderno, se esconden muchas veces poses, roles que hay quien interpreta a la perfección. Y no hace falta ceñirse sólo al arte plástico. En literatura, en música, en teatro, en danza, ocurren cosas similares.
Pero insisto. Hay que estar ahí. Y esto es como el cuento del emperador y su nuevo traje. Creo que he recurrido a este símil más veces, pero vuelvo a hacerlo. A veces nadie dice nada por temor a que lo tachen de ignorante. Pero vamos a ver, se puede clamar a los cuatro vientos que no todo lo que hizo Picasso es bueno, por lo tanto no todo lo que hay en ARCO es digno de estar ahí. Pero no se dice... Sólo se escuchan términos como modernidad, concepto, vanguardia...
Me da la sensación de que esto es como la literatura. Se escribe muchísimo, se publica demasiado, pero no todo es literatura con mayúsculas. En el cine, ocurre lo mismo, ¿o no?
Sólo una cuestión para que ustedes reflexionen: no todo lo que se expone hoy es bueno. No todo lo que se ve en ARCO merece la pena. No todo lo que se hace es Arte. Pero la actitud del público es tremenda: si se paga por entrar, y está lleno de gente, y sale en los medios, hay que ir a verlo y valorarlo positivamente. Y eso, no lo aguanto.
Otro día, crítica con nombres y apellidos.



aiguader dijo
Los mercaderes se acercan al arte como se acercarían a la mierda si esta gozara de un público distinguido. Ya hubo quién ironizó sobre ello enlatando sus própios excrementos i vendiendolos a precios de cacas de oro o platino. Pero ya sabes, el arte es otra cosa. Me interesan las obras de arte. Al César lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.
9 Abril 2007 | 01:05 AM